LANDACORT - Advertencias

Al igual que otros glucocorticoides, para suspender el tratamiento la dosis de Landacort debe ser reducida en forma gradual; a supresión de la función hipotalámica-pituitaria-suprarrenal, inducida por glucocorticoides, depende de la dosis y duración del tratamiento. El restablecimiento ocurre en forma gradual, conforme con la reducción de la dosis o la suspensión del fármaco. No obstante, por algunos meses después de la suspensión del tratamiento puede persistir una insuficiencia relativa; por lo tanto, en cualquier situación de estrés, la terapéutica debe ser reinstituida. Los pacientes en tratamiento o con terapéutica con glucocorticoides, sometidos a un estrés no habitual, pueden necesitar una dosis mayor antes, durante y después de la condición estresante. Los glucocorticoides pueden enmascarar signos de infección o durante su uso se pueden presentar nuevas infecciones. Los pacientes con infecciones activas (virales, bacterianas o micóticas) deben ser estrechamente monitoreados. En pacientes con tuberculosis activa o latente, la terapéutica debe limitarse a aquellos casos en los cuales deflazacort es utilizado junto con el régimen antituberculoso adecuado. El uso prolongado de glucocorticoides puede producir catarata posterior subcapsular o glaucoma. Durante el tratamiento con glucocorticoides, los pacientes no deben recibir inmunizaciones, en especial en altas dosis, debido a la posibilidad de diseminación de vacunas vivas (por ejemplo, antivariólica) y falla en la respuesta de los anticuerpos. La supresión de la función hipotalámica-pituitaria-suprarrenal, inducida por glucocorticoides, depende de la dosis y duración del tratamiento. El uso del deflazacort requiere cuidado especial en las siguientes condiciones clínicas: cardomiopatías o insuficiencia cardíaca congestiva (debido al aumento de la retención de agua); hipertensión y manifestaciones tromboembólicas. Los glucocorticoides pueden causar retención de sales y agua, y aumento de la excreción del potasio. Puede ser necesario adoptar una dieta con suplemento de potasio y restricción de sal. Gastritis o esofagitis, diverticulitis, colitis ulcerativa, anastomosis intestinal reciente, úlcera péptica activa o latente. Diabetes mellitus, osteoporosis, miastenia gravis, insuficiencia renal. Inestabilidad emocional o tendencias psicóticas, epilepsia. Hipotiroidismo y cirrosis (pueden aumentar los efectos glucocorticoides). Herpes simple ocular debido a la posible perforación de la córnea. El uso pediátrico prolongado puede suprimir el crecimiento y el desarrollo. Considerando que las complicaciones del tratamiento con glucocorticoides son dependientes de la dosis y duración del tratamiento debe tomarse una decisión basada en la relación riesgo-beneficio para cada caso individual, tanto para la dosis y duración del tratamiento como para optar entre una terapéutica diaria o intermitente. No existen estudios adecuados sobre reproducción humana con glucocorticoides. Se han descripto efectos teratogénicos en animales por el uso de glucocorticoides. La administración durante el embarazo o la lactancia debe ser considerada sólo cuando los beneficios potenciales superaren los riesgos potenciales de su uso. Los niños cuyas madres recibieron glucocorticoides durante el embarazo deben ser observados con cuidado en relación con posibles signos de hipoadrenalismo o detención del crecimiento; por lo tanto, las madres que reciben glucocorticoides deben ser advertidas para que no amamanten.