MIDAZOLAM - Embarazo y lactancia

No se dispone de datos suficientes sobre midazolam para establecer su seguridad durante el embarazo. Los estudios con animales no han indicado un efecto teratógeno, pero se ha observado toxicidad fetal igual que con otras benzodiazepinas. No se dispone de datos sobre exposición durante los dos primeros trimestres del embarazo. Se ha descrito que la administración de dosis elevadas de midazolam en el último trimestre de la gestación, durante el parto o cuando se utiliza como fármaco de inducción de la anestesia para la cesárea produce efectos adversos maternos o fetales (riesgo de aspiración en el caso de la madre, irregularidades en la frecuencia cardiaca fetal, hipotonía, succión deficiente, hipotermia y depresión respiratoria en el caso del recién nacido). Además, los niños nacidos de madres tratadas con benzodiazepinas crónicamente durante la última etapa del embarazo pueden experimentar dependencia física y presentar cierto riesgo de sufrir síntomas de abstinencia en el período postnatal. Por consiguiente, no se debe utilizar midazolam durante la gestación a menos que sea absolutamente necesario. Es preferible no usarlo para la cesárea. Se debe tener en cuenta el riesgo para el recién nacido al administrar midazolam para cualquier intervención quirúrgica cerca del final del embarazo. Midazolam se excreta en pequeña cantidad en la leche materna. Se recomienda a las madres lactantes que no den de mamar durante 24 horas después de la administración de midazolam. Efectos sobre la capacidad para conducir y utilizar máquinas: La sedación, la amnesia, la disminución de la atención y la alteración de la función muscular pueden afectar de manera adversa a la capacidad para conducir o utilizar máquinas. Antes de recibir midazolam se debe aconsejar al paciente que no conduzca ni utilice maquinaria hasta haberse recuperado por completo. El médico decidirá cuándo se pueden reanudar dichas actividades. Se recomienda que el paciente vaya acompañado al volver a su casa después del alta.