NAPROXENO LA SANTE - Contraindicaciones

NAPROXENO LA SANTE® está contraindicado en pacientes con hipersensibilidad al principio activo, y/o a los salicilatos, y/o a otros antiinflamatorios no esteroideos y/o a cualquiera de los componentes de la fórmula. También se contraindica en broncoespasmo, rinitis aguda, pólipos nasales, edema angioneurótico, reacciones alérgicas al ácido acetil salicílico u otros AINEs, úlcera péptica (o antecedente de esta), disfunción ventricular izquierda, hipertensión, insuficiencia cardíaca congestiva severa, enfermedad coronaria, cirugía de derivación arterial coronaria (bypass), enfermedad cerebrovascular, disfunción hepática moderada a severa, embarazo, lactancia, alergia a sulfonamidas y productos relacionados, insuficiencia renal grave (depuración de creatinina < 30 ml/min), hiperlipidemia, diabetes, fumadores, enfermedad arterial periférica. Se recomienda iniciar el tratamiento y continuar el mismo con las dosis terapéuticas más bajas y por el menor tiempo requerido. El uso concomitante con el Ácido acetilsalicílico (ASA) u otros AINEs incrementa el riesgo de úlcera gastrointestinal y sus complicaciones. Se recomienda administrar con precaución o evitar su uso en pacientes con asma y/o urticaria, desórdenes de la coagulación o que estén recibiendo anticoagulantes, enfermedad cardiovascular. El naproxeno prolonga el tiempo de protrombina en pacientes que reciben anticoagulantes cumarínicos. También se contraindica en pacientes con síntomas o con diagnóstico de úlcera intestinal, porfiria, sangrado gastrointestinal. Se debe administrar con precaución o evitar su empleo en pacientes con depleción del volumen intravascular, pacientes con alteraciones hematológicas, insuficiencia renal leve a moderada y/o alteración leve a moderada de la función hepática. Al igual que otros AINEs, se puede producir una inhibición temporal la agregación plaquetaria. Para reducir los efectos adversos digestivos, se puede tomar el medicamento durante o después de las comidas, aunque se debe tener presente que se puede disminuir la velocidad de absorción o la cantidad de fármaco absorbido. Los AINEs se deben utilizar con precaución en pacientes que presentan infecciones, ya que pueden enmascarar síntomas como la fiebre, el dolor y la inflamación. Se deben administrar con precaución en pacientes con antecedentes de alergia, especialmente a fármacos. Se recomienda monitorizar clínica y paraclínicamente a los pacientes sometidos a tratamientos con algún AINE, para controlar la aparición de trastornos hematológicos, renales, hepáticos, gastrointestinales u oculares. Los AINEs se deben administrar con precaución en ancianos, utilizando las dosis más bajas. Algunos AINEs pueden interferir en las pruebas de función tiroidea y pueden producir trastornos del sistema nervioso central que podrían influir en la capacidad para conducir vehículos o utilizar maquinaria. Se recomienda iniciar el tratamiento y continuar el mismo con las dosis terapéuticas más bajas y por el menor tiempo requerido.