NIMESULIDA LA SANTE - Precauciones

Se recomienda una farmacovigilancia estricta por parte del médico, la utilización del medicamento por períodos cortos y monitorizar clínica y paraclínicamente a los pacientes sometidos al tratamiento, especialmente la función hepática, aunque también se debe controlar la aparición de trastornos hematológicos, renales, gastrointestinales u oculares; si no se observan beneficios clínicos con el tratamiento, este debe suspenderse. La decisión de prescribir nimesulida deberá estar basada sobre una evaluación individual del paciente, teniendo en consideración los riesgos. Aunque el perfil farmacocinético de la nimesulida no cambia significativamente en el anciano, al igual que con otros AINEs, se recomienda administrar con precaución en estos pacientes, utilizando las dosis más bajas. El paciente debe ser advertido que sí durante el tratamiento presenta fiebre, y/o síntomas similares a una enfermedad viral y/o síntomas compatibles con alteración hepática (p. ej., anorexia, náuseas, vómito, dolor abdominal, fatiga, orina oscura, ictericia, etc.) y/o alteraciones de las pruebas de función hepática, y/o deterioro de la función renal, se debe suspender el tratamiento y consultar con el médico. Al igual que ocurre con otros AINEs, se puede producir una inhibición temporal la agregación plaquetaria. Se deben administrar con precaución en pacientes con antecedentes de alergia, especialmente a fármacos. Algunos AINEs pueden interferir en las pruebas de función tiroidea y pueden producir trastornos del sistema nervioso central que podrían influir en la capacidad para conducir vehículos o utilizar maquinaria.