PINAVALT - Precauciones

La utilización de ebastina en pacientes con insuficiencia renal o insuficiencia hepática leve a moderada. (Child-Pugh A o B) deberá administrarse con toda precaución ya que la vida media de la ebastina y su principal metabolito es prolongada y puede prolongarse aún más la vida media terminal en estas condiciones. De igual forma, se deberá tener especial cuidado en todos aquellos pacientes que se encuentren co-medicados, principalmente con aquellos fármacos que se sabe plenamente que interfieren competitivamente con el metabolismo hepático de la ebastina tales como los antibióticos macrólidos (p. ej., eritromicina) o los antifúngicos derivados de los imidazoles (p. ej., ketoconazol). Como con toda utilización de medicamentos antihistamínicos, se recomienda tener precaución con la administración de ebastina a pacientes en quienes se sospeche que padezcan algún trastorno cardiovascular; especialmente aquéllos con trastornos del ritmo (p. ej., QT largo o arritmias previas de cualquier índole). El bajo pero potencial efecto "cardiotóxico" que estos medicamentos pueden presentar es el resultado del desbalance que pudiese existir entre el proceso despolarizante de las corrientes de sodio y calcio y las corrientes repolarizantes del potasio durante el ciclo cardiaco. La fase de repolarización de todas las células ventriculares se refleja en el electrocardiograma (ECG), mediante el intervalo QT. El bloqueo del componente rápido del proceso de reingreso del potasio por sus canales y la prolongación del potencial de acción monofásico pueden dar origen al desarrollo de un fenómeno de post-despolarización temprana con dispersión de la repolarización, llevando a la presentación de una taquicardia ventricular de tipo helicoidal o "torsade de pointes" a través de un mecanismo de reentrada. Estos trastornos eléctricos que potencialmente pueden ocurrir son producto de aquellas situaciones en donde se prolonga el intervalo QT con la consecuente taquicardia ventricular polimórfica con "torsade de pointes" y fibrilación ventricular. La probabilidad de presentación de estas manifestaciones depende en gran medida de las condiciones previas del paciente. Los pacientes con incremento en la vulnerabilidad y riesgo aumentado incluye aquellos individuos a quienes se les administra una dosis mayor a la terapéuticamente recomendada, pacientes con insuficiencia renal o hepática (por acumulación del fármaco), aquellos con enfermedad cardiovascular isquemia o cardiomiopatía persistente, trastornos del ritmo adquiridos o congénitos (p. ej., bradicardia, síndrome de QT largo, etc.), trastornos metabólicos que conlleven a hipokalemia, hipocalcemia o hipomagnasemia, y finalmente aquellos pacientes que se encuentran comedicados con otros fármacos que per se prolongan el intervalo QT tales como antiarrítmicos, bloqueadores de calcio, antipsicóticos, antimaláricos, inhibidores de la recaptura de serotonina, inmunosupresores y diuréticos.