INMUNOGLOBULINA HUMANA - Precauciones y advertencias

No administrar por vía endovenosa los productos que están destinados a la administración subcutánea o intramuscular: una inyección intravascular puede provocar que el paciente desarrolle síntomas similares al shock, especialmente en casos de síndrome de deficiencia de anticuerpos. Por lo tanto, en caso de aplicación intramuscular, se recomienda retraer el émbolo de la jeringa para comprobar que la punta de la aguja no se encuentra dentro de ningún vaso. De la misma manera, los productos destinados a ser administrados por vía endovenosa, se deberán administrar únicamente por esta vía. Pacientes con agammaglobulinemia o hipogammaglobulinemia extrema, que nunca hayan recibido tratamiento con inmunoglobulina G endovenosa, pueden desarrollar reacción inflamatoria. Para evitar reacciones colaterales se recomienda comenzar la infusión con dosis bajas y perfusión lenta. En caso de una reacción anafiláctica o anafilactoide severa debe interrumpirse la infusión inmediatamente e instaurarse el tratamiento indicado en estos casos (ej. epinefrina, corticoides, antihistamínicos, etc.). La administración intravenosa de altas dosis de inmunoglobulina G endovenosa puede producir incremento de la viscosidad plasmática. Esto fue observado en caso de hiperviscosidad preexistente con patologías como hipergammaglobulinemia, hiperfibrinogenemia y/o en enfermedad vascular oclusiva o en trastornos tromboembólicos. En esos casos deberá reducirse previamente la viscosidad del plasma y/o la dosis y velocidad de infusión. No usar la solución cuando esté turbia, presente sedimento o partículas en suspensión. No usar la solución si ha sido previamente congelada. El producto debe aplicarse cuando esté a la temperatura del cuerpo. Descartar el sobrante de producto luego de la infusión. Embarazo: Categoría C. La IgG atraviesa la placenta y pasa también a la leche materna. La seguridad del empleo de IgG Endovenosa durante el embarazo y la lactancia no ha sido establecida en estudios clínicos controlados. Si bien la clínica determina que no hay riesgos de efectos adversos en el curso del embarazo o en la lactancia, se deberá administrar sólo cuando el médico lo considere necesario. Las inmunoglobulinas se secretan por la leche materna y pueden contribuir a transferir anticuerpos protectores al neonato.